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Casos reales

Un urólogo de Tarragona bajó de 45 a 10 minutos el retraso de su consulta con un asistente de IA

Escribir mientras el paciente habla o mirarlo a la cara: el doctor Alejandro Egea dejó de elegir con una herramienta que redacta la nota clínica a partir de la conversación. Qué usa, qué resultados declara y qué debe preparar una clínica antes de copiarlo.

·7 min de lectura

Quien pasa consulta conoce el dilema. O escribes mientras el paciente habla, con la vista en el teclado, o lo escuchas de verdad y luego reconstruyes la visita de memoria. El doctor Alejandro Egea, urólogo en Tarragona, dejó de elegir cuando empezó a usar un asistente de IA que redacta la nota clínica a partir de la conversación. Según el caso que ha publicado el proveedor, los retrasos de su consulta bajaron de 45 a 10 minutos.

El negocio y su problema

Alejandro Manuel Egea Alfonzo ejerce desde 2005, primero en Venezuela y después en España, y pasa consulta en varios centros de Tarragona, Barcelona y Granollers, según su ficha pública en Doctoralia. No hablamos de un hospital con departamento de sistemas, sino de un especialista con agenda propia, como tantos que trabajan en consultas privadas o alquilan horas en un centro médico.

Su problema era el de casi todos. Mientras hablaba con el paciente no escribía: tomaba notas cuando el paciente pasaba a la camilla y confiaba el resto a la memoria, con el riesgo, como él mismo reconoce, de que «se te podían pasar algunos detalles por alto». Y cuando intentaba escribir y escuchar a la vez, el ir y venir de la vista entre la pantalla y la persona le hacía perder gestos y expresiones que en una consulta también informan.

La factura se pagaba en la sala de espera. El caso cifra en unos 45 minutos los retrasos de antes.

Qué implementaron

Usa Noa Notes, el asistente de documentación clínica de Doctoralia, la plataforma de citas y gestión de consultas. Explicado en llano, funciona así:

  • Al empezar la visita, el médico activa el registro y la herramienta capta el audio de la conversación.
  • Un modelo de lenguaje transcribe y ordena lo hablado. Según CIO España, Noa funciona sobre Azure OpenAI, el servicio de Microsoft que da acceso a los modelos de OpenAI.
  • Descarta la charla que no es médica y devuelve un resumen por apartados: historia de la enfermedad actual, diagnóstico, plan y recomendaciones.
  • Ese resumen pasa a la historia clínica del paciente.

Egea cuenta que la herramienta de hoy no se parece a la de los primeros días: con el uso ha ido aprendiendo cómo quiere él que queden anotadas las cosas, por ejemplo los medicamentos que receta a menudo. El caso no describe ningún proyecto de implantación, y tiene sentido: es un producto que se contrata por suscripción, sin desarrollo a medida. En su web, Noa Notes cuesta 30 € al mes más IVA, con notas ilimitadas.

Resultados

Todas las cifras proceden del caso publicado por Doctoralia, que es quien vende la herramienta. Son datos declarados por el proveedor y el médico, no medidos por un tercero:

  • Los retrasos de la consulta pasaron de 45 a 10 minutos.
  • Ahora deja por escrito las instrucciones previas a una cirugía, que antes no documentaba.
  • Durante la visita ya no toca el teclado: mira y escucha al paciente.

La página habla también de que el 100 % de los detalles de la visita quedan en el historial. Lo tomamos como lo que es, una frase comercial: ninguna transcripción lo garantiza, y por eso la revisión del médico sigue haciendo falta.

Para poner el dato en contexto, CIO España recoge otros testimonios de usuarios de Noa, como el de un médico de familia que calcula que ahorra entre 5 y 10 minutos por paciente. Son experiencias individuales, pero apuntan en la misma dirección: el tiempo que se gana sale de no tener que escribir la nota después.

Lo que no fue tan fácil

El caso apenas cuenta dificultades, más allá de un rodaje inicial en el que la herramienta tuvo que «aprender» las preferencias del médico. Pero un proyecto así tiene riesgos que cualquier consulta debe mirar antes de empezar.

El primero es el consentimiento. Captar el audio de una consulta es tratar datos de salud, la categoría más protegida del RGPD. Doctoralia ofrece un modelo de consentimiento informado para pacientes que lo deja bastante claro: se graba solo el audio, se conserva como máximo un mes, la transcripción se guarda hasta un año para control de calidad y el paciente puede negarse sin que cambie su atención. En el caso, Egea explica que con sus pacientes prefiere hablar de un registro al que solo él accede, más que de una grabación. Es una forma amable de presentarlo, pero el paciente tiene que saber que hay audio y que puede decir que no.

El segundo, los errores. Una transcripción puede confundir el nombre de un fármaco, una dosis o un lado (derecho o izquierdo). El resumen es un borrador muy bueno, no la nota definitiva, y lo firma el médico.

El tercero, el proveedor. Quien procesa el audio trata datos de salud por cuenta de la consulta, así que hace falta su contrato de encargado del tratamiento, saber dónde se procesan los datos y cuánto tiempo se guardan, y apuntarlo en el registro de actividades.

El coste, en cambio, no es la barrera. Como estimación: con el IVA, la suscripción ronda los 36 € al mes, así que basta con que el médico recupere una hora de consulta al mes para que salga a cuenta. La barrera es el hábito: dejar de escribir durante la visita cuesta más de lo que parece.

Qué puede aprender tu negocio

Lo interesante del caso es lo pequeño que es. Un profesional, una herramienta de suscripción y un problema muy concreto. Así es como recomendamos empezar en cualquier clínica, también en una dental, donde Doctoralia ofrece una plantilla específica con exploración oral, diagnóstico, plan de tratamiento y pautas de higiene:

  • Medid antes de cambiar nada. Durante dos semanas, apuntad el retraso medio y cuánto se tarda en cerrar las historias del día. Sin ese punto de partida no sabréis si ha servido.
  • Probad con un solo profesional y un tipo de visita (primeras visitas o revisiones) durante un mes.
  • Preparad el consentimiento, el aviso en recepción y la alternativa para quien diga que no antes del primer día, no después.
  • Fijad la regla de revisión: ninguna nota pasa a la historia sin que el profesional la lea.
  • Revisad con vuestro delegado de protección de datos el contrato con el proveedor y si os hace falta una evaluación de impacto.

En Matesanz IA trabajamos con ese mismo orden: un proceso pequeño, una medida de antes y después, y una persona que revisa lo que hace la máquina. Lo preferimos a intentar automatizarlo todo a la vez.

Si en tu clínica las historias se terminan de escribir al final del día, o la sala de espera acumula retraso cada tarde, la Auditoría AMI® empieza justo por ahí: medir dónde se va el tiempo y decidir qué herramienta encaja con vuestra forma de trabajar y con vuestras obligaciones de privacidad. Escríbenos y lo vemos.

Matesanz IA no ha participado en este proyecto. El caso se basa en información pública de Doctoralia (caso de cliente, ficha del profesional, precios y modelo de consentimiento) y de CIO España. Precios consultados el 19 de octubre de 2026; pueden cambiar.

Fuentes

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